Estos tres modos de producción se basan en tecnologías recombinantes, pero atienden necesidades distintas en diferentes etapas del desarrollo de anticuerpos:
- Producción de alto rendimiento:
Basada en expresión transitoria (los genes no se integran en el genoma huésped), permite la generación simultánea de docenas a cientos o miles de anticuerpos en pequeñas cantidades (de µg a unos pocos mg, según las condiciones). Rápida y rentable, ideal para proyectos de selección temprana donde se busca eliminar rápidamente muchos candidatos. La caracterización típicamente es limitada para mantener bajos costos y plazos ajustados.
- Producción transitoria:
Similar a la de alto rendimiento, la producción transitoria usa expresión génica temporal, pero a mayor escala (de 30 mL a varios litros). Generalmente se utiliza para producir un número limitado de candidatos (de uno a unas pocas docenas) en cantidades desde miligramos hasta gramos. Es ideal para etapas intermedias como optimización de anticuerpos o selección de candidatos principales, donde se requiere una caracterización más detallada para la toma de decisiones clave.
- Desarrollo de líneas celulares estables:
En este método, el gen se integra permanentemente en el genoma de la célula huésped, permitiendo una producción a largo plazo y alto rendimiento. Las líneas celulares estables se emplean para producción a gran escala, desde estudios preclínicos hasta ensayos clínicos y bioproducción industrial. Aunque es un proceso más largo, complejo y generalmente más costoso, incluye una caracterización exhaustiva por su importancia estratégica en la cadena de valor del desarrollo de fármacos.